Entrevista a @viajerosperrunos (Parte 1)

Nos cuenta su historia Roberto, la suya y la de Cocaí

Hoy traemos un texto muy especial de @viajerosperrunos, Roberto nos cuenta cómo conoció a su acompañante de viajes perfecta! 

Muchas gracias por confiar en nosotros para compartirlo… ahora… vamos con lo interesante!

¡Hola amigos bípedos y cuadrúpedos! Aquí llegamos los Viajeros Perrunos, una perra y un humano que llevan viajando juntos desde junio de 2014. El mérito es que lo hacemos sin coche. O bueno, en coches… Pero ajenos.

Mi nombre es Roberto, un chico sencillo que quiere contaros esta linda historia de viajes con mi perra. En el 2013 me fui con una beca de estudios a Brasil, donde terminé mi licenciatura en biología. Y entonces inicié mi sueño de recorrer el continente sudamericano. Con lo que no contaba era con encontrarme por el camino con una compañera inesperada de viajes… Fue en un pueblo de Bolivia llamado Samaipata, a caballo entre la Amazonía y los Andes. Estaba en unos cartones en la falda de unas
montañas y apenas tenía un mes de vida. La recogí porque estaba muy enferma (de hecho, me dijeron que probablemente moriría), pero mi intención nunca fue quedármela, sino curarla y dársela a una buena familia boliviana que la quisiese. ¿Cómo iba a viajar con una perra?

Sin embargo, probablemente por una mezcla de factores tales como sacarla adelante en aquellas condiciones, viajar solo, y ver que moverme con esa bola de pelo era posible después de todo, poco a poco esa idea fue forjándose en mi mente. A los pocos días ya éramos inseparables, aunque yo me negase a creerlo. Por cada “regálame su perrito” que escuchaba de las señoras bolivianas más quería yo quedarme y cuidar de esta nueva amiga. Esa perra a la que llamé Cocaí – en honor a la planta sagrada por excelencia de la cultura andina – me iba a acompañar siempre. ¡Se había convertido en una perra mochilera!

Juntos recorrimos durante cinco meses la selva de Bolivia y Brasil, el norte de Perú y Ecuador, antes de volar a casa (España). Fue la experiencia más bonita de mi vida compartir un viaje como este con esta perrita, al tiempo que la educaba. Obviamente hubo dificultades añadidas que antes no tenía: muchos alojamientos que no nos aceptaban, transportes que nos querían llevar… Además de varios sitios turísticos que tenían vetada la entrada a los perros. Viajamos como buenamente pudimos, haciendo principalmente autostop, pero también metiendo a Cocaí a escondidas en buses… y en barco en el trayecto por el río Amazonas y sus afluentes. Aquí os dejo algunas fotos del viaje, como podréis ver, todo lo que me dio Cocaí superó con mucho los inconvenientes: aventuras, personas y compañía. Por eso no me ha importado para nada adaptarme al cambio.

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AVENTURAS

Desde que viajo con Cocaí las aventuras se han triplicado, en gran parte debido a que tenemos que viajar casi obligatoriamente haciendo autostop y dormir gran parte de las noches en el campo con nuestra tienda. Viajar a dedo es una experiencia que recomiendo a todo el mundo, pues aparte de que es un chute de adrenalina, te regala algo mágico: conocer a las más bellas personas. Los que se arriesgan a llevar a un desconocido y encima con perro. O sea, valientes y amantes de los perros (¡tengo que decir que en más de una ocasión me han dicho que me han llevado por mi perro!). Lo que en principio sería una desventaja se convierte en un tesoro. Algunos de esos salvadores nos han ofrecido comida e incluso quedarnos en sus casas. Han salido grandes amistades gracias a, como dicen en México, pedir ride. ¡Increíble pero cierto!

Con respecto a acampar; es algo genial porque en la naturaleza no hay nadie que nos prohíba pasar la noche, y encima nos “obliga” a estar más tiempo en espacios naturales, donde precisamente más cómodos estamos los dos de viaje. Nos encanta el trekking y el camping.

PERSONAS

Desde que viajo con Cocaí el contacto con locales y viajeros también ha aumentado, y es que allá donde han ido nuestros pasos hemos encontrado cientos de amantes de los animales. En especial hemos conectado con los más pequeños.

COMPAÑÍA

Y desde que viajo con Cocaí tengo mucho más amor. Parece increíble, pero yo ya no siento que viajo solo: ¡tengo a la mejor compañera posible! Definitivamente, he encontrado a mi alma gemela.

Mi sueño sigue siendo conocer culturas y sitios naturales alrededor del planeta. Sólo que ahora lo comparto con mi perra. Además de Sudamérica, hemos hecho otro gran viaje de año y medio por México, USA y Canadá. Todo ello por tierra, sin coche y con bajo presupuesto. Vivir viajando es lo que nos apasiona, llenando nuestros corazones perruno y humano de aventuras, y descubriendo preciosas personas que nos ayudan en el camino. Por eso próximamente volvemos a salir. ¡Esta vez hacia Asia!

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